Me vas a besar
y lamer
el culo
cuando ansíes
escuchar,
palpar,
mi voz.
Pero
sólo
llegas,
al pompis.
Pobre.
Historias para no dormir
lunes, 23 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
Cuando amanece

Estoy agotada.
Siempre eterna,
intensa guerra.
A medias,
en silencio.
Batallas contra fantasmas,
voces de otro mundo.
Cañones irracionales,
teñidos de sangre verdosa,
infectada, maldito hedor a pus.
Alientos moribundos a mi alrededor,
se restriegan en tierras áridas,
y dejo escapar mi último suspiro
antes de evaporarme.
Y luego otra vez, el silencio.
Y la promesa de luz tan lejana.
Pero todo acabado y
sabiéndome rendida,
creo ser cobarde,
con el rabo entre las piernas.
Muerta.
No tiene importancia,
porque en esta muerte
da igual haberse rendido
o luchado.
jueves, 22 de marzo de 2012
Ayer
viernes, 24 de febrero de 2012
La elegancia y la sabiduría

Ella es muy lista y muy aplicada.
Se estudia bien sus lecciones,
siempre antes de impartirlas.
Se va a la cama a la misma hora.
Al detalle y bien colocados,
descansan los muebles de su cuarto.
Inmóviles, hostiles, como lápidas.
Lo limpia todo con esmero.
Va a la peluquería una vez al mes.
Se pinta los ojos con una precisión de ingeniería.
El cuello de su camisa va planchado,
siempre impecable.
Te cuenta todo lo que sabe,
por elegancia y sabiduría,
las dos hermanas gemelas.
Es reguapa,da gusto mirarla.
Pero no disfrutará chupándotela.
Como cuando te la chupaba yo.
Me lo ha dicho.
jueves, 16 de febrero de 2012
Beat City

Quiero correr, correr y correr como el coyote,
antes de morir en la Gran Ciudad.
Tirármelas a todas y disparar mi Beretta,
atrapar los rayos del sol y fumarme las nubes.
Conducir hasta reventar el motor, beber y disfrutar.
Quiero palmarla en la Gran Ciudad.
¡Corre, corre!
Quieres venir conmigo pero no llegas…
Muñeca.
Eres demasiado lenta.
Intentas pinchar las nubes y hacerlas brillar.
Deja ya de luchar.
No sigas más y muere conmigo en la Gran Ciudad.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Te quiero a ti para el año nuevo y para los demás
sábado, 24 de diciembre de 2011
Una de esas lentas

Me gustaría que me invitaras a bailar,
con lo que a ti te gustan ciertos bailes.
Invítame a bailar una de esas lentas,
para aprovechar y poder pegarme a ti.
Para contagiarme del calor que emana tu pecho,
olerte la nuca y sentirme como en casa.
Saber que me susurras al oido,
cuando respiras.
Porque no hay mucho que decir,
cuando no se ha dicho nada.
Sentir el infinito, la paz, la muerte,
bailar y bailar aunque se extinguieron las luces.
Cuando sólo se oye el murmullo de los bailarines,
el ruido de zapatos de claqué que pisan colillas,
al amanecer.
Invitados que abandonan el local para fugarse,
volver a casa.
Sabes...nosotros ya estamos en casa.
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